lunes, 21 de mayo de 2012

Contraloría detiene el calendario de la implementación de la Bioequivalencia

Si hay algo en que Chile está al debe es en materia de seguridad respecto de la calidad con la que fabrica sus medicamento. Sólo un 35,5% de los laboratorios cuenta con certificado de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), lo único que garantiza que todos los remedios que fabrican tienen la misma calidad.


Según el Instituto de Salud Pública (ISP), son sólo ellos los que pueden fabricar medicamentos que reciban el sello de bioequivalentes, es decir, que se garantiza que son iguales a las drogas originales en lo esencial y que, por lo tanto, provocarán los mismos efectos.


Desde el gobierno de Michelle Bachelet se viene hablando de la bioequivalencia. Pero los laboratorios chilenos alegan que dada la complejidad de los estudios y la poca cantidad de centros capacitados para realizarlos, el tiempo se les ha venido encima y por ello no han cumplido los plazos. El actual gobierno por una parte impulsó la creación de esos centros y, junto a ello, les dio un apretón, multando a la industria que no cumplía con los tiempos fijados para que ciertos medicamentos tuvieran bioequivalencia.
Cursaron 97 infracciones a casi $40 millones cada una, es decir, unos US$ 8 millones.


Ante ello los laboratorios interpusieron distintos recursos, hasta que uno resultó: Recalcine, a través de su abogado Gabriel Zaliasnik, recurrió al contralor Ramiro Mendoza, pidiéndole que se pronunciara sobre la legalidad de la actuación del Instituto de Salud Pública (ISP). Hace poco la autoridad respondió y dictaminó que la normativa no había sido emanada por la autoridad debida. Así, dejó sin efecto el actual calendario de bioequivalencia y las multas... en $ 0.



Altas fuentes de Contraloría confirmaron que este jueves concurrió el ministro Mañalich hasta la oficina de Mendoza y le hizo saber que el miércoles se presentó un recurso de reconsideración , el que en todo caso no debiese ser resuelto antes de un mes . Mientras tanto, todos los efectos de la primera resolución son válidos, lo que presionaría a Salud a recalendarizar la bioequivalencia , esta vez utilizando el camino administrativo adecuado.

Los laboratorios decidieron reducir dramáticamente los medicamentos que someterían a bioequivalencia: De una lista original de más de 400 remedios, dejaron de comercializar cerca de 100, en su mayoría los genéricos más baratos.